El uso de iguales para enseñar a niños con autismo

El uso de iguales para enseñar a niños con autismo

El uso de iguales para enseñar a niños con autismo y con otras dificultades del desarrollo

Escrito por Joe McCleery

Traducido al Español por Norma Gascó Caballero

El autismo se caracteriza por las dificultades generalizadas en cuanto a las habilidades sociales, de comunicación y del lenguaje, así como en cuanto a los intereses restringidos y las conductas repetitivas. A pesar de que las evaluaciones se han ideado para identificar las características del autismo durante las interacciones entre adultos y niños, la realidad es que este trastorno del desarrollo se entiende mejor en términos de las dificultades que crea para interactuar con sus iguales (compañeros de la misma edad).

Por lo tanto, es algo sorprendente que muchas de las intervenciones clínicas y educativas para esta población se implementan por parte de adultos, al margen de sus iguales. Si nuestro objetivo es que estas personas puedan interactuar y comunicarse con éxito con sus iguales, entonces ¿por qué centramos principalmente nuestros esfuerzos en enseñarles a interactuar y comunicarse con los terapeutas adultos?

El origen más probable de la naturaleza mediada por el adulto de la mayoría de las intervenciones en autismo es patente en la historia del desarrollo de intervenciones eficaces para esta población. En los años 1960 y 1970, Ivar Lovaas desarrolló métodos para la aplicación de los principios del Análisis de la Conducta Aplicada a reducir las conductas desafiantes y enseñar habilidades cognitivas y de lenguaje a los niños con autismo. Antes de este período, muchos de estos niños fueron etiquetados como “intratables” y “imposible de enseñar” y colocados en psiquiátricos o en otros centros de atención institucional. El enfoque de Lovaas era utilizar una serie de intensas interacciones entre adultos y niños, dirigida por los adultos, en un esfuerzo por eliminar comportamientos que interferían con el aprendizaje, y para enseñar al niño los bloques de construcción del habla/lenguaje y las habilidades cognitivas/académicas. El objetivo último del enfoque de Lovaas, en ese momento, era reducir o eliminar la habilidad y otros bloqueos para conseguir la inclusión académica e interpersonal con éxito, a través de la intervención temprana e intensiva mediada por el adulto.

En principio, el uso de iguales, a diferencia de los adultos, para enseñar las habilidades sociales, de comunicación y otras habilidades, debe servir en última instancia a varias necesidades y propósitos. En primer lugar, la enseñanza directa con iguales elimina o reduce la necesidad de transferir habilidades aprendidas con adultos para su uso con sus iguales. En segundo lugar, el uso eficaz de los iguales disponibles como maestros puede, en última instancia, reducir la carga sobre el personal docente. En tercer lugar, el uso de iguales puede servir para aumentar el número de oportunidades de enseñanza/aprendizaje previstas para el niño con autismo durante todo el día. Por último, vale la pena señalar que la evidencia sugiere que los iguales con un desarrollo típico pueden beneficiarse personalmente y académicamente de la participación activa en los ajustes y las actividades de inclusión.
¿Qué dice la investigación sobre el uso de los iguales en la intervención del autismo?

A finales de 1970 y principios de 1980, varios investigadores comenzaron a explorar el uso de iguales como un medio directo para mejorar las habilidades sociales y de comunicación en alumnos con autismo. Hasta la fecha, hay docenas de publicaciones revisadas por iguales sobre este tema, aunque en la mayoría de estos estudios han participado sólo dos o tres niños. Por ejemplo, Pierce y Schreibman (1995) enseñaron a dos niños de 10 años con un desarrollo típico a hacer de terapeutas y enseñar habilidades sociales y de lenguaje a dos niños de 10 años de edad con autismo que tenían habilidades verbales de aproximadamente 3 años de edad. Para ello, los investigadores involucrados en la instrucción didáctica con el maestro de iguales a través de cuatro sesiones de 30 minutos, seguidos de un mes proporcionando un feedback directo al igual durante sesiones de juego diarias de 10 minutos con el niño con autismo. La intervención mediada de iguales llevó a los niños con autismo a participar en más iniciaciones sociales y a aumentar su producción del lenguaje durante las futuras sesiones de juego interactivas de iguales.

En uno de los mayores y mejor controlados estudios hasta la fecha, realizados en la intervención mediada de iguales para los niños con autismo, Walton y Ingersoll (2012) enseñaron a seis niños con desarrollo típico para participar en el Entrenamiento de Imitación Recíproca con sus hermanos con autismo. Los niños con autismo tenían entre 2 y 5 años, y los iguales tenían entre 8 y 13 años. A través de veinte sesiones de 15 a 30 minutos durante diez semanas, los investigadores entrenaron a los iguales mediante la combinación de: 1) un manual mini para niños; 2) role play de interacciones entre adultos y niños; 3) modelado adulto de implementación de la intervención con el niño con autismo, 4) feedback directo con el igual sobre la implementación de la intervención con el niño con autismo; y 5) los carteles recordatorios en la pared de la sala de intervención. Se les enseñó, consecutivamente y en fases, cinco habilidades de intervención diferentes Los hallazgos de este estudio fueron mixtos. Varios de los iguales lucharon para implementar dos o más de las cinco habilidades que componen la intervención. Por otra parte, no todos los niños con autismo mostraron haber adquirido comportamientos de imitación. Debido a que varios estudios anteriores han demostrado que los adultos que implementan esta misma intervención conducen a mejoras consistentes en la adquisición de habilidades de imitación en niños muy similares con autismo, estos hallazgos sugieren que la falta de efectos puede deberse al fracaso de los iguales en la implementación de los componentes de intervención. Por otro lado, todos los niños con autismo mostraron haber adquirido habilidades de participación conjunta como resultado de la intervención. Este último hallazgo es consistente con los resultados de los estudios anteriores, que sugieren que los aumentos en las iniciaciones sociales y comunicativas son uno de los efectos más fuertes de la intervención mediada por iguales para esta población.

El estudio realizado por Walton e Ingersoll pone de relieve la importancia fundamental de asegurar que las expectativas en cuanto al nivel de participación necesaria de los iguales son adecuadas y factibles, con el fin de obtener el impacto total de la intervención mediada por iguales. La intensidad de los protocolos, tanto en el estudio de Pierce y Schreibman (7,8) como el de Walton e Ingersoll (2012), destaca el razonable alto nivel de preparación y compromiso de tiempo de entrenamiento requerido para enseñar a iguales a implementar eficazmente las intervenciones complejas y de múltiples componentes. Por ejemplo, Walton e Ingersoll describen que enseñar a un niño una habilidad componente de una intervención puede, en algunos casos, interferir con su capacidad para continuar implementando una habilidad de intervención aprendida previamente, de manera que no se observan cuando son los adultos quiénes realizan el entrenamiento. A pesar de estos desafíos, sin embargo, el nivel y la naturaleza de la evidencia de la investigación existente sugieren que la intervención mediada de iguales es importante y puede ser eficaz para enseñar a niños con autismo una variedad de habilidades.

Una buena manera de empezar con el uso de iguales como maestros es la creación de clases relativamente simples donde el objetivo inicial es aumentar la tasa interacciones socio-comunicativas de iguales, breves pero exitosas. Por ejemplo, se han realizado varios estudios donde se demuestra que dando un par de objetos deseados por el usuario PECS y redirigir las peticiones espontaneas de éste de los adultos a los iguales, conduce a un aumento de las tasas de las comunicaciones dirigidas por iguales. En este caso, el papel de los iguales cómo “maestros” se reduce a lo que finalmente se convertirá en una interacción comunicativa normal entre los dos alumnos. En concreto, al igual se le enseña a tener los objetos deseados, aceptar las comunicaciones basadas en el intercambio de imágenes, y luego proporcionar el objeto requerido por el alumno. Este tipo de interacción también puede ser parte de las actividades diarias de la escuela. Por ejemplo, el profesor puede asignar a un niño, o ir rotando de niño, haciendo el papel de encargado del juego por medio del cual el alumno es responsable de la distribución de los objetos requeridos por peticiones directas o comunicaciones de los otros alumnos.
Recomendaciones para la práctica clínica

Las evidencias en los estudios sugieren que la intervención mediada por iguales puede apoyar a los niños, con autismo y dificultades del desarrollo relacionadas, en el aprendizaje del uso de las habilidades sociales y/o de comunicación críticas y otras habilidades. Los estudios también ponen de relieve algunos desafíos en el uso de los iguales como profesores. Por ejemplo, la necesidad de considerar cuidadosamente e identificar las habilidades de intervención que los iguales pueden implementar adecuadamente, y tomar medidas para garantizar que los iguales implementen esas habilidades de enseñanza consistentemente. A pesar de un gran número de publicaciones acerca de este tema, el campo de la investigación y del desarrollo en la intervención mediada por iguales se encuentra todavía en su relativa infancia. Aquí, proporciono una serie de directrices prácticas y sugerencias para el uso de intervenciones mediadas por iguales ante los desafíos de los contextos del mundo real y nuestra comprensión actual basada en la investigación.

Guías y sugerencias para el uso de la intervención mediada por iguales:
– Empieza con un objetivo de enseñanza a iguales, que sea relativamente pequeño y sencillo para todos los involucrado
– Selecciona una lección inicial que encaje bien dentro de tu propia experiencia y donde te encuentres cómodo
– Define previamente las habilidades conductuales específicas que deseas aumentar en tu alumno
– Define previamente las habilidades conductuales específicas de los iguales requeridas durante la enseñanza
– Identifica y recluta al mejor igual (habilidades, características, voluntad, tolerancia, paciencia)
– Considera a los iguales como maestros, pues la investigación sugiere que puede ser más eficaz
– Informa a los padres de los iguales como maestros y del nivel y naturaleza del compromiso de tiempo de sus hijos
– Informa a los padres de los iguales como maestros y acerca de los beneficios de la participación y las garantías de seguridad
– Fija un tiempo suficiente para la planificación de la lección/actividad y para la formación de los iguales
– Incorpora el feedback directo con el alumno, en la formación, sobre la enseñanza del niño
– Incorpora medidas de fidelidad/exactitud de la implementación realizada por los iguales, para la solución de problemas
– Ten un plan para garantizar la seguridad y comodidad tanto del igual como maestro como del alumno
– Da al igual el feedback positivo específico para las habilidades, así como la felicitación genérica por la participación
– Desarrolla un plan para hacer frente a diversos errores que pueden ser realizados por el igual como maestro
– Fomenta la confianza y la competencia a través del aumento de las habilidades y la complejidad de la enseñanza a través del tiempo

¡Con objetivos realistas, una planificación anticipada y el progreso paso a paso, puedes hacer un progreso significativo mejorando las habilidades de interacción social y de comunicación para tus alumnos y para los iguales como maestros!

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References
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